Dúplex de 140 m2 con estructura de madera contralaminada
Levantamos un volumen de 38 m2 en CLT sobre la cubierta plana de un edificio de los años sesenta. La operación se aprobó en junta después de presentar el estudio de cargas y el informe de viabilidad estructural, y se ejecutó sin desalojar a los vecinos del último piso.
El punto de partida era una cubierta plana con pendiente mínima, impermeabilización antigua y una salida de escalera que ya apuntaba a un posible crecimiento. Antes de tocar nada, encargamos el estudio de cargas de los pilares y forjados existentes: la comunidad necesitaba ver por escrito que el nuevo volumen no comprometía la estructura por debajo. Con ese informe aprobado, definimos la cimentación puntual sobre los muros de carga y planteamos un volumen retranqueado respecto a la fachada para no cargar la cornisa.
La ejecución se hizo por fases para no cortar el acceso a la vivienda inferior. Los paneles de CLT llegaron cortados de taller, con los huecos de la claraboya corrida y las carpinterías ya resueltos, y se izaron con grúa en cuatro jornadas. Trabajar con piezas secas y dimensionadas redujo el ruido y el polvo en el edificio, algo que los vecinos agradecieron más que cualquier promesa de plazo.
El ruido de impacto era la preocupación principal de la comunidad. Lo resolvimos con una solera flotante sobre el forjado de CLT, con banda perimetral y un pavimento continuo encima. La claraboya corrida ilumina el nuevo salón durante casi toda la mañana y evita depender de luz artificial en el uso diario. En fachada, el rastrel de madera tratada deja cámara ventilada y la chapa de zinc resuelve los remates y las limas sin filtraciones.
La ampliación no fue solo sumar metros: obligó a replantear la escalera interior, la instalación de climatización y el aislamiento térmico del conjunto. Si estás valorando algo parecido en tu edificio, conviene empezar por el informe estructural y por hablar con la comunidad antes de encargar planos. Puedes ver el resto de intervenciones en proyectos o revisar la rehabilitación del Eixample en este caso.
La cubierta del edificio soportaba únicamente las instalaciones de extracción y una capa de grava suelta. Antes de plantear cualquier volumen hicimos catas en el forjado para medir el canto real de la losa y comprobar el estado de las armaduras junto a los apoyos perimetrales.
Presentamos a la comunidad un estudio de cargas comparado con la sobrecarga de uso actual y un informe de viabilidad firmado. Sin ese documento la ampliación no habría pasado por junta, porque el edificio ya tenía fisuras reparadas en la última planta.
Los paneles de madera contralaminada llegaron cortados a medida desde taller. El montaje se concentró en cuatro jornadas para no bloquear el acceso de vecinos ni cortar la calle más de lo estrictamente necesario.
El punto crítico era el vecino del último piso. Resolvimos el ruido de impacto con una solera flotante sobre banda elástica perimetral, y separamos las instalaciones del forjado existente para evitar transmisiones por los apoyos.
El volumen cerrado habría quedado ciego hacia el patio. Una claraboya corrida sobre el salón devuelve luz natural durante casi toda la mañana y ventila por la propia pendiente de cubierta.
La fachada se resuelve con rastrel de madera tratada ventilada y chapa de zinc en albardillas y encuentros. Es un acabado que envejece bien en cubierta y no exige mantenimiento anual.
Sergio Alvarez Sanchez lleva la direccion tecnica de esta obra. Es quien revisa el estudio de cargas con la comunidad, negocia la ventana de grua y firma los planos que se presentan en el colegio antes de tocar la cubierta.
Arquitecto colegiado, con obra residencial en edificios de los anos sesenta y setenta. En este duplex de 140 m2 coordino el montaje de los paneles de 120 mm, la solera flotante contra ruido de impacto y el remate de zinc. Visita la obra cada semana y responde dudas de partidas por escrito, no por telefono.
Redactó el estudio de cargas que la comunidad aprobó y definió la secuencia de izado de los paneles de madera contralaminada en cuatro días. Coordina con la propiedad el calendario para no cortar el acceso a los vecinos del último piso.
Comprobó la capacidad portante de la cubierta plana del edificio de los sesenta antes de apoyar el volumen de 38 m2. Definió los refuerzos puntuales y el reparto de cargas sobre los muros existentes.
Resolvió la solera flotante contra el ruido de impacto, la claraboya corrida del nuevo salón y el rastrel de madera tratada de fachada con remates de chapa de zinc.
Lleva el control de partidas, los permisos de ocupación de vía para la grúa y el registro fotográfico semanal. Es el contacto directo si surge un imprevisto durante el montaje.
Si tu cubierta admite una ampliación ligera, lo primero que miramos es la estructura y la normativa de la comunidad. Envíanos la planta y te decimos si el camino es viable.
Hablar con el equipo técnicoAntes de mover un solo panel conviene dejar por escrito qué asume el estudio y qué queda del lado de la comunidad. En el dúplex de 140 m² sobre el edificio de los años sesenta, estas son las condiciones que fijamos con la propiedad y con la junta antes de arrancar el montaje.